VERSIÓN EN ESPAÑOL DEL ARTÍCULO (by Google)
Internacionalizar la economía catalana, exportar más, comerciar más con otros territorios. Pero a riesgo de parecer tautológico, de lo que se trata es de hablar de mercado, es decir, del número de clientes potenciales. Las economías desarrolladas del siglo XX han tenido mercado interno, las que emergen en el siglo XXI, también. Los catalanes somos 7,4 millones, pero en la zona euro somos 331 millones, y la UE, 501 millones. Las oportunidades de las empresas – y del conjunto de una economía – son su mercado, y el nuestro es muy grande, menos que el de China (1.337 millones) pero más que el de EEUU (313 millones). Cuando el presidente Mas dijo a los empresarios, en Esade, que diversifiquen sus exportaciones de manera que España pase a representar el 30% en lugar del 55% actual, les estaba diciendo que buscaran nuevos mercados. Si las empresas catalanas crecen en otros mercados el peso relativo del mercado español bajará, y se diversificará el riesgo en un entorno en el que la economía mundial crece i la española no.
Evidentemente este mensaje lo podemos leer en clave de relación Catalunya-España, como algunos han hecho, o lo podemos leer en clave de competitividad. Ir a vender a los países de la UE no es internacionalizarse, es ir al mercado de nuestra moneda, e ir a Asia, a América (me da igual el sur que el norte) o a Oceanía es ir a mercados con moneda distinta, y tanto en un caso como en otro es ir a buscar nuevos clientes, porque tal como está la situación, parece razonable que si tenemos un buen producto o servicio vayamos a los mercados más activos, ¿no? Y si esto es así para las grandes empresas, las que estaban en Esade, también lo es para las medianas y para las pequeñas.
Hablemos de estas últimas. La pregunta es: ¿vende en Cataluña? ¿Vende en España? Si la respuesta es sí, entonces también puede vender en otros mercados. Si vende en los mercados más próximos es porque hay clientes que aprecian lo que ofrece, entonces parece lógico pensar que en Europa y en otros lugares del mundo también puede haber potenciales clientes que puedan apreciar su oferta, ¿o no? Inicialmente no hay que ir a Nueva Zelanda, en las antípodas, ya que los costes de transporte quizá no nos permitan ser competitivos en precio, pero sí podemos ir a la UE, que por ello tenemos el euro. De entrada lo que hay que hacer es identificar muy bien los rasgos de los clientes que nos están comprando aquí, después buscar de parecidos por Europa, y a continuación explorar qué competencia tenemos en los diferentes territorios. ¿No es eso lo que hacemos en Cataluña y España? Pues también podemos hacerlo en Europa. Los americanos lo hacen en América.
Claro, pero Cataluña y España nos son cercanos, la normativa, la lengua. Tenemos menos miedos. Bien, pues para ir a Europa, o a otros mercados, nos podemos acercar a las cámaras de comercio – así tendrán más trabajo ahora que lo necesitan -, a ACC1Ó, a Barcelona Activa o al ICEX, los cuatro ofrecen programas para introducir las empresas en el comercio “internacional” y nos explican todos los trámites que hay que hacer. La lengua, ay los idiomas, … pero tanto estas instituciones como las empresas de servicios de traducción e interpretación nos pueden ayudar.
Es cierto, ampliar mercados nos hace incurrir en más gastos pero todo es cuestión de gestionar bien la información. Es decir, iremos a otros mercados porque estamos seguros que nuestro producto o servicio tiene oportunidades (en Cataluña y España lo constatamos), el número potencial de clientes vale la pena (podemos aumentar significativamente nuestra facturación) y la competencia es asequible, podemos hacernos un hueco. Pero lo más importante, ampliar mercados es un cambio estratégico de la empresa y todo cambio estratégico pide inversión. Por tanto, no son más gastos sino que tenemos que invertir en aprendizaje, estudio, análisis y estructuras, pero probablemente yendo al primer mercado vendrán los siguientes y en un tiempo razonable lo tendremos amortizado.
Y la financiación de esta inversión? Esto ya es harina de otro costal.


















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27/05/2011 a les 17:33
Com sempre dius les coses pel seu nom. Si l’empresa del segle XXI vol ser competitiva i rendible ha d’obrir-se a nous mercats, més en un mon globalitzat com el que ens toca viure. Hem de fer servir les “llums llargues”!!
4/06/2011 a les 16:15
Els sentit comú, l’ experiència i l’encert caracteritzen segur l’escriptor de l’article.
Soc Consultora de Marketing estratègic i internacionalització.
En davant he decidit lliurar aquest article a tots els clients actuals i potencials , els quals amb cara d’angoixa hem diuen habitualment ” necessito VENDRE, més clients i he decidit exportar.
Quan inicio les sessions de consultoria, acostumo a fer la pregunta:
Ja has conquerit al 100% el teu territori natural: Catalunya?.
Ja has explorat al 200% el territori més pròxim: Espanya?.
Normalment tots diuen que SÍ, doncs la tendència és voler oblidar i soterrar els problemes “no resolts internament” (qualitat, recursos humans poc qualificats, mètodes ineficaços, manca de lideratge, limitacions de gestió comercial…….). Molts empresaris/es creuen que la FÒRMULA és internacionalitzar l’empresa. Jo crec que den ben segur si estan venent a Catalunya/Espanya, existeixen clients en territoris no gaire llunyans…però abans si us plau: FEM ELS DEURES ¡¡¡¡. D’aquesta forma el procés d’internacionalització s’escurçarà i ens estalviarem errors i diners. Conquerim i explorem de forma més eficaç el territori natural i pròxim (plans de millora de la gestió, qualitat, fidelització….) i paral•lelament comencem a preparar la nostra empresa per l’aventura de la internacionalització.
Si volem internacionalitzar la nostra empresa, és important que el projecte sigui liderat per la propietat de l’empresa, que hi hagi capacitat d’esforç, autoexigència, que ens preparem pel canvi, i que acceptem que sense INVERSIÓ, no existeix projecte abordable.
Comparteixo al 100% pràcticament tot el que diu Albet al seu article.
Recolzo la idea que adreçar-nos a les institucions (ICEX, ACCIO, CAMBRA, BCN ACTIVA), és un bon primer pas.