VERSIÓN EN ESPAÑOL DEL ARTÍCULO (by Google)
¿Tiene sentido que las medianas empresas y algunas de pequeñas se financien a través de la bolsa?
Un caso: Microsoft. En su inicio (1975) facturaba 16.000 dólares (son unos 53.000 dólares de 2010); cinco años más tarde, en 1980, facturaba 8 millones y tenía 40 empleados; en 1981 eran 17 millones, en un año dobló el número de ventas y tenía 129 empleados; en 1982 eran 24 millones y 220 empleados; al cabo de diez años de su creación, en 1985, la facturación era de 140 millones (unos 251 millones de dólares de 2010). En 1986 accede a la bolsa para financiarse, ofrece 2,5 millones de acciones a 21 dólares por acción que representaban 52,5 millones de dólares (unos 92 millones de dólares de 2010). En abril de 2011, Microsoft tenía 8.432.767.307 acciones ordinarias en circulación. Pero lo que nos interesa resaltar es que con 11 años de historia se plantó en el mercado de capitales.
Con los datos expuestos, Microsoft es una organización que cumple a la perfección las fases del desarrollo empresarial: start-up, crecimiento, expansión y consolidación (y volver a empezar con otra dimensión, pero repitiendo las motivaciones). Cuando sale a bolsa en 1986 está en su primera expansión, después ha continuado pidiendo dinero en el mercado para financiar otras expansiones.
Quizás alguien puede estar pensando que es un caso excepcional como lo son el de otras empresas tecnológicas que han coincidido en una época de cambio tecnológico, pero en EEUU hay una larga tradición de financiarse a través de la bolsa, de hecho es el país del mundo con menos concentración de capital en pocas manos. Allí no tienen ningún inconveniente en compartir los proyectos empresariales con miles o millones de conciudadanos.
Para el Alternative Investment Market (AIM) británico, que funciona desde 1995, han pasado más de 3.000 empresas. En el Alternext francés, puesto en marcha en 2006 y que hoy está dentro del grupo NyseEuronext, hay 187 empresas. El MAB español, que funciona desde 2007, sólo tiene 15: dos que cotizan desde 2009, diez desde 2010, y tres desde este año. Todas ellas en un tramo de acciones entre 1,9 millones y 24 millones, y salvo la anterior, el resto con más acciones en el mercado que cuando Microsoft empezó (2,5 millones). Otro dato y acabo, en la bolsa de Madrid cotizan 174 empresas.
Una conclusión sabida pero todavía sorprendente. A las empresas españolas, y no digamos las catalanas, no les gusta la bolsa. Y ahora vuelvo a la pregunta del comienzo: ¿tiene sentido que las medianas empresas y algunas de pequeñas se financien a través de la bolsa? Mi respuesta, que evidentemente no es compartida por el empresariado, es sí tiene todo el sentido. Y más cuando uno de los problemas de nuestra economía es su dimensión. Con recursos propios o con el crédito – muy difícil y caro hoy – no se adquiere tamaño. Con otro tipo de financiación como el capital de riesgo, el inversor no está dispuesto a poner cantidades importantes porque el riesgo es demasiado elevado. Los números son simples: 10 millones de euros de capital, la cifra más pequeña de uno de los miembros del MAB, dividido entre mil inversores representan 10.000 euros por inversor, si fueran 10.000 los inversores, les correspondería 1.000 euros a cada uno. ¿Es difícil conseguir unos cuantos miles de inversores con perspectiva global dispuestos a “jugarse” entre 1.000 y 10.000 euros? ¿Es difícil conseguir cuatro inversores que desemolsen 2,5 millones cada uno?
En cifras para una mediana empresa catalana: manteniendo un 30% del capital y el 70% restante distribuido entre miles o decenas de miles de accionistas, los propietarios iniciales pueden seguir controlando la empresa. Eso sí, un buen sistema de gobierno es fundamental, pero frente a 10 millones de financiación el coste de oportunidad que representa no tiene color.


















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12/08/2011 a les 20:48
Josep,
Gràcies un cop més per l’article. És clar o més aviat: clarivident. Cal aquest tipus de reflexions en un moment com l’actual més que mai. El mòn també és, o principalment és, de les petites i mitjanes empreses. El finançament pot ésser un problema. El que cal és com molt bé indiques: bon govern! Professionalitat i coneixement i des d’aquí mirar en “gran” per fer passos endavant. Gràcies de nou per compartir el teu coneixement i saviesa.